Adelmo Vanzetti - "El sembrador entusiasta de talentos"

Su historia

La historia que presentamos hoy aborda la hoja vital de una persona que nació el 15 de mayo de 1935 y que durante su niñez y su juventud, vivió en zona rural. Escribimos un resumen de su vida en momentos en los que las charlas de café han caído bajo las garras de google y, por tanto, ya no hay incertidumbre que dure más de unas decenas de segundos. El protagonista de hoy, es Adelmo Vanzetti, un apasionado del deporte y del aire puro del campo. De joven practicó ciclismo, junto a Evaristo Gianinetto y Walter Martina, entre otros. Participó en carreras de ruta y dejó sus rastros en el velódromo de San Francisco. También practicó fútbol en los tradicionales Juegos Evita. Cursó sus estudios secundarios en la ciudad de San Francisco, específicamente en el Colegio Nacional San Martin. Fue un alumno destacado en Educación Física. El entonces Rector del Instituto Mariano Moreno de Freyre, Dr. Octavio Dotti, visitó a su familia en el campo, para ofrecerle las horas de Educación Física del insipiente Instituto. Él estaba con dudas, pero su padre Lorenzo le dijo al Rector que se quedara tranquilo que Adelmo el lunes se presentaría a trabajar en el colegio. Y así lo hizo. Quizás, a su corta edad, Adelmo ya advertía que cuando las crisis y la desesperanza cunden, el deporte es una importante herramienta de rescate para los pueblos. Y el ofreció sus manos y su tiempo.

En esos momentos, deportes como el básquet, el vóley y el sóftbol, se practicaban en el Instituto Mariano Moreno. Y también en esos días comenzó la práctica de atletismo, junto con el Instituto de Enseñanza Secundaria de Porteña, a cargo de Victor Faya. Los alumnos de Freyre, competían en la zona (Porteña, San Francisco, Alicia, Balnearia, Devoto) y el principal destino era Las Varillas, donde el atletismo estaba muy desarrollado y por tanto era el deporte estrella. Adelmo entrenaba con todo su equipo fuera del horario de la clase de Educación Física. Contaban con pocos elementos para practicar el atletismo pero sobraban ganas y deseos de gloria. Los mismos alumnos fabricaban las vallas, las jabalinas, acondicionaban la pista y ponían en marcha su entusiasmo en cada evento. No se jugaba por montañas de billetes; se jugaba por toneladas de honor y reputación, que valen mucho más. Ganaron varios encuentros zonales de atletismo. También clasificaron a ocho atletas a una competencia provincial que se celebró posteriormente en Río Cuarto, donde Adelmo fue el profesor de la delegación. Algunos alumnos destacados fueron: Hugo Beltramo (velocista: 100 y 200 m); Juan Alberto Brezzo (fondista, 1500 m, 3000 m, 5000 m); Roberto Rolando (salto en largo y triple); Juan Nicolás Grangetto (salto en alto y con garrocha); Alberto Martina (lanzamiento jabalina); Suzy Rittiner (velocista); Liliana Passamonte (velocista); Clemar Olivero (400 m. y 800 m.); Eduardo Trossero y Victor Juan Pignatta (salto c/ garrocha); Daniel Pignatta (lanzamiento bala y disco); María Elena Garessi (postas de velocidad); Raúl Ferrero (800 m), entre otros. En el Freyre de entonces, los desfiles para las fechas patrias –que realizaban los alumnos del Instituto Mariano Moreno– y los esquemas de gimnasia en la plaza Manuel Belgrano, era una tradición.

Adelmo Vanzetti fue el creador del Departamento de Deportes de la Municipalidad de Freyre, durante la intendencia de Miguel A. Truccone, cuando el atletismo era uno de los deportes más practicados. Durante su gestión, Freyre participó en competencias provinciales e interprovinciales celebradas en La Rioja. También llevó adelante la práctica del básquet en el Club 9 de Julio. En su vasta incursión por el atletismo, fútbol, básquet y vóley, conoció todas las cuentas y todos los cuentos del mundo del deporte. Les repetía incansablemente a los deportistas que estaban bajo su mando, las palabras de Vince Lombardi: “Los ganadores nunca se rinden y los que se rinden, nunca ganan.” Y a los que se equivocaban, los motivaba para que lo intentaran nuevamente, ya que entendía que el secreto era intentar superarse a uno mismo, para cumplir metas y sueños personales y colectivos. Les pedía a los deportistas que disfrutaran la libertad del deporte, la amistad que éste genera, y que fueran honestos para no defraudar a los demás y a ellos mismos. Les expresaba la importancia del trabajo en equipo y de forjar y mantener un clima de camaradería, ya que el todo es más que la suma de las partes. Todos escuchaban sus palabras con atención suprema. Y todos sus ex alumnos afirman que sus consejos se complementaban con gestos de respeto por el prójimo, lo que generaba empatía y confianza recíproca.

Desde el momento que aceptó ser el conductor del deporte en el Instituto Mariano Moreno, Adelmo asumió un compromiso con las autoridades de esta Casa de Estudios y con el gobierno municipal. Les dijo: “cuando llegue un profesional de la Educación Física de Freyre, yo le dejo mi lugar”. Y cuando ese momento llegó, el joven Vanzetti cumplió su palabra y le cedió su lugar, en el mundo del deporte, al Profesor Jorge Giacomino, quien tomaría el legado de su predecesor y posteriormente escribiría muchas páginas doradas en la historia del deporte local. Adelmo consideró que a partir de ese día, podría usar sus habilidades para otros fines. Pero lo que aún no sabía, es que el afecto de sus dirigidos lo acompañaría todos los días de su vida. Esta es, sin dudas, la mejor condecoración que una persona puede recibir. Es una merecida caricia colectiva que debe reconfortar su alma cada mañana cuando se levanta.

Hoy, desde este humilde espacio, nos hacemos eco del clamor de la historia y celebramos su ejemplar siembra de talentos. Y mirando el cielo rogamos a Dios para que nos regale más personas a las que les interese el deporte y que lo entiendan como una herramienta de integración y evolución social. Mediante estas sencillas pero sentidas líneas, y respetando la voluntad popular, alojamos para siempre el nombre de Adelmo Vanzetti en el Museo Virtual del Deporte local.

Querido Adelmo: ¡felicitaciones, aplausos y gracias!

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