Cristian "Chichan" López - "Goleador incansable"

Su historia

Cristian Héctor López, conocido por todos como “Chichan”, llegaba a este mundo el 25 de enero de 1972; hijo de Héctor José López y Nodelma Catalina Filippi; hermano menor de Olga y Estela. Desde muy pequeño comenzó a patear una pelota. Su diversión pasaba por estar muchas horas jugando al fútbol, fuera y dentro de su casa. Con sólo cinco (5) años de edad, en su bici siguió un camino que lo dejó cara a cara con la cancha del Baby Fútbol.

Allí comenzó su travesía en búsqueda de su sueño: ser jugador de fútbol. Allí comenzó todo, su ilusión por brillar perforando redes, haciendo goles de todo tipo, siempre dejando el corazón y el alma en la cancha. Su maestro, “el profe” Jorge Giacomino, fue quien acompañó esta primera gran etapa de “Chichan” como deportista. Le enseñó, lo orientó, lo aconsejó, potenció su talento, y al apreciar sus virtudes y habilidades, decidió que reunía las condiciones para ser un delantero. No le erró, el tiempo le dio la razón “al Profe”. Cada partido, el rendimiento de “Chichan” aumentaba. Pronto llegarían los días en los que los arqueros y defensores rivales comenzarían a preocuparse por este potente delantero de Freyre.

“Chichan” empezó en precebollitas con la categoría 1972 y era suplente en la categoría 1971. Fue campeón varias veces, siendo goleador en su categoría todos los años de la liga de Baby Fútbol con un grupo de compañeros extraordinario. Pero no todo iba a ser alegría.

Cuando llegó al último año del Baby, una norma del reglamento impidió su continuidad porque excedía la altura permitida, por ende, no podía jugar el mejor año del Baby Fútbol. Enterado de la noticia, “Cacho” Sufía de Devoto, lo llamó para jugar para la prejuvenil de Sociedad Sportiva que disputaba el torneo de la Liga Regional San Francisco, equipo con el cual había disputado torneos en Paraná, Córdoba y Brasil. En este contexto, decidió jugar un año para Devoto y luego volvió a Freyre para jugar en la juvenil del Club A. 9 de Julio Olímpico.

Dicen que hay un tiempo para dejar que las cosas sucedan y un tiempo para hacer que las cosas sucedan, Cristian, aceptó ese tiempo, se alejó del Baby pero logró, merced a su talento, sus habilidades y su responsabilidad, que otras grandes cosas sucedan. Todo esto contribuyó para que se convirtiese en un excelente jugador de fútbol.

En el “9”, formó parte del plantel que consiguió ganar el campeonato de la zona norte y dicho logro le otorgó la posibilidad de jugar el Torneo Absoluto de la liga San Francisco, donde el equipo que integró se consagró campeón, siendo el goleador del campeonato bajo la conducción técnica de Frank Darío Kudelka. Ese mismo año, el temido delantero de Freyre, integró el plantel de la reserva. El equipo anduvo muy bien; logró el subcampeonato de la zona norte. Por ese entonces, Frank Darío Kudelka trabajaba en Santa Fe y le consiguió a “Chichan” una prueba en Unión de Santa Fe, junto con Gustavo Arrieta. Su padre, Don Héctor, no iba a la cancha con demasiada frecuencia, porque sus nervios lo agobiaban al verlo jugar a su hijo. Un día recibió el llamado de un representante de la comisión del Baby pidiéndole que fuese a la cancha porque iban a hacerle un reconocimiento a Cristian por llegar a los 100 goles. Héctor los tenia contados uno por uno, y la suma le daba 98, pero todos le afirmaron, sin temor a equivocarse, que ese día llegaría a los 100. Esa tarde, Cristian, no hizo 2 goles... ¡hizo 4! Esto superó ampliamente las expectativas de todos los presentes y dejó boquiabiertos a sus rivales.

Estuvo a prueba un mes y medio en Santa Fe y cuando todo parecía estar encaminado para que sea jugador de Unión, esa ilusión se desvaneció en febrero de 1988, cuando le diagnosticaron hepatitis, le indicaron más de veinte días de reposo y 6 meses sin poder practicar cualquier actividad deportiva. Esos seis meses se redujeron a tres, porque sus ganas fueron más fuertes que la enfermedad. Volvió a entrenar en el 9 de Freyre con la convicción de cumplir su sueño. Fue a su encuentro, con esfuerzo y dedicación. En ese momento, Darío Kudelka, dejó de ser el director técnico de los juveniles para hacerse cargo de la primera del 9 y lo convocó como suplente de reserva.

Esto sucedió pocos días después de haber empezado a entrenar. Al domingo siguiente lo llevó al banco de primera, y siete días más tarde llegó el tan ansiado debut. Fue un partido entre el 9 de Freyre y el 9 de Morteros, y la frase “Chichan, a calentar”, con el partido 1 a 1, colmó de emoción y fuerza a Cristian. Entró en calor al costado de la cancha. Ingresó dispuesto a dar todo y a exhibir que estaba listo para ser protagonista. Convirtió el segundo gol y a los pocos minutos, dio el pase para el tercer gol con el que Freyre se puso 3 a 1. Sobre el final, el 9 de Morteros descontó pero Freyre se quedó con la victoria. La satisfacción fue absoluta. Su cuerpo quedó pequeño para alojar tanta alegría, muy merecida por cierto. Nunca titubeó ante las adversidades. Fue un verdadero piloto de tormentas. Cuando las cosas se ponían difíciles, Cristian no se rendía, se esforzaba aún más, se proponía mayores desafíos, y ese temperamento es lo que le permitió conseguir logros, vencer miedos, alcanzar sueños y convencerse de que todo es posible en la medida de que lo creyera factible. Jugó durante los años 1988, 1989 y 1990 en la primera del 9. En 1991, dirigentes de Talleres de Córdoba estaban buscando un delantero. “Chichan” fue a probarse a Córdoba y se le dio esta increíble oportunidad de jugar en un equipo de primera de A.F.A. "Mereces lo que sueñas", decía una frase escrita en un paredón de un barrio bohemio de Córdoba. Parecía escrito para Cristian…

“Chichan” López es fanático de River Plate, y siempre admiró a jugadores talentosos como Enzo Francescoli. Hizo de su talento una verdadera carrera futbolística. Desde su niñez, recorrió un largo camino, con buenas y malas, pero con la ventaja de saber perfectamente lo que quería. Jugó un año en la primera local de la liga cordobesa y al año siguiente llegó la citación para hacer la pretemporada con primera de A.F.A. Con Salvador Ragusa, como director técnico, hizo su debut contra San Martin de Tucumán. En 1996 decidió volver a Freyre, y en ese año dio un paso sumamente importante en su vida personal, se casó con María Virginia, con quien tiene dos hijos, Santiago y Federico, su orgullo, su “todo”. Cristian posteriormente jugó varios años en el “9” de Freyre pero una rotura de meniscos hizo que se alejara de las canchas, lo que no implicó que se alejara del fútbol, jamás lo haría. Su paso por el fútbol le dejó amistades, experiencias inolvidables, aprendizaje de los errores, satisfacción por los aciertos, y mucha, mucha felicidad.

Por tus ganas, por tu humildad, por tu seguridad para decidir qué hacer y cómo hacerlo, por la constancia, por ser ejemplo para muchos niños y jóvenes, por tus valores y por luchar para hacer realidad tus sueños, gracias “Chichan”. ¡Muchas gracias por representar con responsabilidad a Freyre y por ser nuestro goleador!

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