Emanuel Issolio - "Millas de constancia"

Su historia

Emanuel Carlos Issolio, nació el 1 de abril de 1986. Sus padres Juan Carlos y Norma, y su hermana Georgina, afirman que el deporte conquistó su atención desde su primer parpadear en este mundo. Antes de dar sus primeros pasos, cuando aún gateaba, ya era hincha de River. Desde los cinco años demostró su singular gusto por el tenis. Comenzó peloteando con una raqueta de madera, hecha por su papá. A los 6 años, agarró su bici y comenzó a asistir al club Atlético 9 de Julio Olímpico de Freyre. Pasaba todo el día peloteando contra la pared. Su brazo derecho y su muñeca fueron adquiriendo unos gramos de potencia cada día. Su placer por practicar tenis las 24 horas del día, sumado a su fuerza en aumento, hicieron que los efectos colaterales de algún error tenístico, dejaran como saldo varios objetos de su hogar rendidos en el piso, hecho añicos. Pero el sueño deportivo del pequeño Ema, era más grande que cualquier cuestión material.

Su primer profesor de tenis fue Javier Casalis. Luego siguió con “Cachi” Sejas, Fabián Clemente, Silvia Bono, y algunos días con los profesores Sergio y Claudio Gariotti –en San Francisco–. Todos señalan el revés de Ema, como un valor agregado que lo diferenciaba del resto. Pese a ser uno de los golpes más difíciles de dominar cuando se comienza a transitar el mundo del tenis, Ema tenía facilidad para ejecutarlo con exactitud. Con el correr del tiempo, fue perfeccionando su técnica, logrando ser aplaudido por sus voleas que definieron puntos clave en partidos memorables. Su velocidad de piernas y reflejos –para asestar golpes precisos– eran muy ponderados por la gente que lo veía jugar en la zona. En el polvo de ladrillo dejó huellas profundas. Ganó varios torneos de la Liga Independiente de Tenis Zona Oeste (LITZO), y obtuvo muchos buenos resultados en varias competencias. Esto le permitió encabezar el ranking a nivel zonal en su categoría. Jugó varios G2, G3, G1. Su talento deportivo fue reconocido: prueba de ello son los premios “Deportista del año” en Suardi y en Freyre, que le confirieron en virtud de su gran desempeño con la raqueta.

Era habitual verlo en la vereda de su casa, ensayando un smash con su raqueta (se trata de un movimiento potente que se efectúa sobre la cabeza, similar al saque, y suele llevar mucha potencia y usarse para cerrar el punto). Quizás en estos simulacros infantiles radicó el secreto de todos los sets que ganó, posteriormente, en el universo del tenis. O tal vez, sus triunfos obedecieron al efecto que portaba su drive. Sus entrenadores coinciden en que, en el caso de Emanuel, es difícil elegir un golpe puntual como distinguido, ya que afirman que su mayor capital deportivo residía en el funcionamiento integral: preparación física, convicción, disciplina, fuerza de piernas, velocidad, técnica, buena lectura de las virtudes y debilidades de los rivales, y confianza en sí mismo. Obviamente, Emanuel, como todo deportista, también masticó bronca, cuando algunos sueños se diluyeron ante resultados adversos en finales muy disputadas de algunos torneos. Pero con el paso del tiempo, comprendió que estos sucesos son parte del paisaje, en el deporte y en la vida. Porque en el mundo real, se gana, se empata y también se muerde el polvo. Cuando aceptó esto, empleó cada traspié para potenciar su capacidad y para mejorar cualitativamente algunos aspectos deportivos. Esto le posibilitó volver a abrazarse con el triunfo. Merced a esta notable resiliencia, adquirió dimensión de la importancia de la constancia y de los entrenamientos a conciencia, para ser un deportista competitivo. El tenis, vale agregar, además de salud y aprendizaje deportivo, le obsequió amigos y muchos gratos momentos. Emanuel practicó este deporte hasta los 15 años.

Luego, después de tomarse una pausa, en el año 2012 empezó a interiorizarse en el ciclismo. Rápidamente decidió incursionar en esta práctica deportiva, y comenzó a entrenar intensamente. Su primera carrera fue en San Carlos Sur, competencia en la que logró el sexto puesto. En 2013 corrió su primer Desafío del Río Pinto, llegando en un buen tiempo.

En los dos deportes que practicó (tenis y ciclismo), lo hizo de manera profesional, con disciplina, cumpliendo rutinas, entrenando, dedicándole tiempo y cuidándose estrictamente en la alimentación. En materia deportiva, Emanuel es un perfeccionista y una persona autoexigente. Desde chico le gusta tener toda la indumentaria necesaria para practicar cómodo cada deporte. Para mantener un estado físico que le permita estar a la altura de las altas competencias de bicis, sigue a rajatablas un plan que le pasa un entrenador.

En el año 2018 corrió la doble San Francisco-Miramar, logrando cumplir la vuelta entera (esto lo llenó de felicidad y emoción, ya que llegar a la meta y cumplir el objetivo, es el corolario de mucho esfuerzo que tal vez no se ve, pero que el cuerpo y la mente lo sienten).

Sus logros en ciclismo son muchos y las veces que su esfuerzo lo hicieron poner sus pies en el podio, también. Emanuel participó en muchas competencias celebradas en distintos sitios del mapa. Sólo mencionaremos algunas, para evitar que las letras queden escasas para narrar tanto pedaleo. En su currículum deportivo asoman, entre tantas millas recorridas, los siguientes sucesos: Desafío Icho Cruz; Rural Bike de Rafaela; Desafío Morteros-Ansenuza; Rally Carlos Paz; Campeonato Rural Santafesino, Desafío Río Pinto; La vuelta de las Altas Cumbres; Rally Santa Rosa de Calamuchita; Salado-Las Piedras; Desafío Camino Real; Doble San Francisco-Miramar por tierra y Doble San Francisco- Miramar por ruta. Obviamente, también están las competencias desarrolladas en Freyre –resaltadas con especial afecto–.

En la mente del deportista local que hoy nos convoca, seguramente están presentes momentos que le produjeron impotencia e indignación, pero que hoy conforman su álbum de anécdotas. Uno de esos episodios fue una carrera, en el marco del Desafío Río Pinto. A pocos metros de la largada, a Ema se le rompió una goma y debió abandonar la carrera. Fue muy doloroso para él no poder continuar, habida cuenta del duro entrenamiento que había realizado para llegar en excelentes condiciones a ese evento. El referente de Emanuel en esta disciplina de dos ruedas, es Nairo Quintano, persona a quien el freyrense protagonista de esta historia, admira profundamente. Emanuel prefiere carreras de Mountain Bike más que las de ruta, porque siente especial debilidad por las montañas. El paisaje, para él, es un condimento que potencia sus ganas de pedalear con fuerzas para afrontar las dificultades que propone el terreno. Entre sus virtudes resaltan su dedicación (no hay día que no entrene) y su constancia, ambas, sin dudas, complementan sus habilidades deportivas.

Tras observar la cantidad de millas recorridas por este freyrense en el terreno deportivo, el Museo Virtual del Deporte municipal, incorpora a la lista de talentosos que potencian el patrimonio deportivo local, a Emanuel Issolio, con el objetivo de reconocer su obra y también, para democratizar el concepto de deporte como herramienta social que promueve la integración, la salud y el bienestar. Ojalá esta historia promueva que nuevos vecinos y vecinas se decidan a incorporar el hábito deportivo a sus vidas. ¡Felicitaciones Emanuel por tu empeño!

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