Federico Oliva - "La pelota siempre al 10"

Su historia

Federico Gabriel Oliva nació en la ciudad de San Francisco el 12 de septiembre de 1997, llenando de orgullo el pecho de sus padres María Victoria Rivoira y Gabriel Jesús Oliva, como se infla la camiseta cuando un jugador besa el escudo, o como esa sensación que siente Fede en cada festejo de gol, o como esa emoción que circuló por su cuerpo cuando besó a sus hermanos Tomas y Julieta para darles la bienvenida a este mundo.

Federico Oliva conserva los recuerdos más bonitos del Baby Fútbol de Freyre, el tiempo compartido con sus amigos y sus profes Jorge Boero, Germán Prado y Pablo Prado, quienes junto a sus padres le brindaron enseñanzas que fueron la guía necesaria para no tambalear ante las adversidades y seguir, con firmeza y convicción, transitando el exigente camino de un futbolista. Sus extécnicos recuerdan sus jugadas y quedan electrizados. Los recuerdos son como un cóctel que combina felicidad, buenos momentos compartidos y el deseo inextinguible para que Fede pueda cumplir sus sueños.

En la vida de Fede, los valores fueron los protagonistas de su bandera, de su caminar por la vida. Muestra de ello es que pudo combinar el fútbol con el estudio, faltando a muy pocos entrenamientos y siendo abanderado de la escuela secundaria a la que asistía mientras jugaba en Buenos Aires. Dicen sus amigos, que solía encogerse hombros ante un fallo injusto de un árbitro. No obstante, es de los jugadores que hablan más con su juego que con su boca –peculiaridad de los talentosos–.

En la actualidad estudia Derecho. Mezcla leyes y golazos. Sabe que ambas actividades requieren esfuerzo, dedicación, disciplina y un poco de insomnio.

Federico se marchó en búsqueda de su futuro cuando tenía 13 años. Allí comenzó este vuelo con destino al futuro. Allí comenzó a escribir páginas importantes de su historia. No le fue sencillo dejar Freyre, pero demostró y se demostró a sí mismo, que la edad no es una barrera para cumplir ciertas metas. La distancia nunca impidió que sintiera el aliento permanente de su familia y de sus amigos. Ese afecto inquebrantable le hizo sentir el calor del hogar y la compañía de los que siempre lo bancan cuando la lejanía oprime el pecho.

En Buenos Aires, logró independencia, aprendió a conocerse a sí mismo, a saber de qué estaba hecho, a crecer, a nunca dejar de luchar por lo que quiere y a aprender que la vida es un aprendizaje permanente. Logró el equilibrio entre los sueños y la realidad, entrelazando el fútbol y el estudio con su distinguida humildad. Justamente ese mesura fue la que le permitió jugar en dos equipos modelos del fútbol argentino: Talleres de Córdoba, con el apoyo de Diego Medina y Frank Darío Kudelka (que quiso hacerlo debutar en primera pero por problemas de papeles no fue posible esa oportunidad) y Vélez Sarsfield (donde pudo tener cerca a Neymar, en la Copa América jugada en nuestro país, y a Román Riquelme, como espectador de lujo en sus entrenamientos). En la actualidad, busca una nueva oportunidad en el viejo continente, precisamente en Italia, y espera ansioso poder dejar las huellas de sus botines en el césped y en las redes de los arcos de esos prolijos e imponentes estadios. Hoy sueña con los goles y gambetas que vendrán, mientras el sol italiano alumbra su rostro y el amor a su querido Freyre se pasea por sus huesos.

Para Fede lo más importante es mantenerse motivado. Ese es su combustible, su viento de cola. La amabilidad, el respeto y las ganas de trascender lo llevarán a buen puerto. Sabe que la vida es una siembra constante, pero siempre, más temprano que tarde, el esfuerzo y el talento son recompensados.

Posee un modo de trotar distintivo, propio de un jugador desequilibrante. Siempre con la cabeza levantada, cubriendo la pelota como Riquelme, y ejecutando pases y goles que dejan estupefactos a todos los espectadores. Los entrenadores que tuvo, siempre le pidieron a sus compañeros que la pelota pase siempre por el 10, o sea por Fede. Es el conductor, el pensante, el que tiene una visión integral del campo de juego y el que siempre juega unos segundos adelantados al resto. Es generoso con sus compañeros, en términos deportivos y también en lo que atañe a hábitos comunitarios. Es la personificación perfecta de una frase de Pep Guardiola: “el talento depende de la inspiración, pero el esfuerzo depende de cada uno”.

Por lo vertido en estas líneas resta decir: ¡felicitaciones FEDERICO OLIVA! Desde Freyre, celebramos la valentía de los que trotan por el mundo buscando su felicidad. Aplaudimos tu libertad, tu perseverancia y reconocemos tu talento. Te deseamos que sigas cumpliendo tus sueños y que pronto puedas hacer goles en varios idiomas. Tu nombre ya tiene su merecido lugar en el Museo Virtual del Deporte. Seguramente tu trayectoria deportiva servirá de inspiración para que otros jóvenes repliquen tu ejemplo. ¡Muchas gracias también a los padres de Fede por permitirnos relatar tan interesante historia de vida! Sobran evidencias para expresar que hubo y hay muchos importantes episodios en la vida de Fede. No tenemos dudas de que lo mejor está por venir, porque la moneda del destino cayó del lado de la victoria…

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