Gastón Binner - Solidaridad en su máxima expresión

Su historia

Nació el 15 de marzo del año 1980. Hijo de Graciela y Oscar, hermano de Patricia y Darío. Es fanático de Boca Juniors, de Atlético de Rafaela y lleva tatuado en su corazón los colores del “9” de Freyre. Si bien es factible observarlo trabajando por el básquet, vale aclarar que su afecto incondicional no se limita a la pelota naranja y a los clubes mencionados, si no también, a una bebida tan popular como la Coca - Cola, infaltable para él en cada comida (los que lo conocen saben de qué hablamos). Todo evento deportivo, y todo suceso importante, tiene a la gaseosa de testigo.

Gastón se caracterizó por ser un niño muy dócil, y en la relación con sus pares prevalecía siempre el compañerismo, un valor que todo padre espera que sus hijos tengan. Sus amigos de la adolescencia son los mismos que conserva hasta el día de hoy.

A los 18 años de edad comenzó a vincularse con el deporte, que pronto se convirtió en su mejor pasatiempo: el básquet. Quizás, él no registre lo importante que es para cada equipo de básquet, para cada categoría, pero principalmente para el cuerpo técnico y para los dirigentes, simplemente porque él no pierde energías en esos asuntos vanidosos, ya que las utiliza para que todos los equipos disfruten la práctica deportiva sin tener que pensar en otras cuestiones.

Gastón es mucho más que un ayudante y un planillero. Es el que siempre está –con todo lo que esto implica– en las buenas y en las malas, apoyando al equipo, aportando su generosidad y predispuesto todo el tiempo para quien necesite un confidente o un amigo, cuando las cosas no salen como se esperaba. Es quien les inculca, a los más pequeños, que en la vida no importa cuántas veces te derriban; sino de cuantas veces te levantas.

Es uno de los dirigentes que ofrece su corazón y que trabaja y se esfuerza para lograr buenos resultados a nivel deportivo y dirigencial, pero sobre todo para hacer de ese grupo humano, un espacio de amigos, en los que predomina la solidaridad, la contención, la empatía, la fuerza de voluntad, la persistencia, el juego limpio y la sana competencia. Además de disfrutar muchísimo de esta actividad, a Gastón le fascina compartir muchas horas de sus días con sus sobrinos, a quienes ama con plenitud y lo demuestra en cada gesto hacia ellos. Este afecto es retribuido y se retroalimenta cotidianamente.

Es sabido que en los deportes de equipo, la buena convivencia, el compromiso y la disciplina son fundamentales. Gastón supo sentirse parte y poner todo de sí para que el buen clima de trabajo reine entre los jugadores, los dirigentes y los amigos. Fue el responsable de generar una atmósfera positiva y de sembrar valores importantes en cada rincón donde habita el deporte.

En una encuesta en la que se les solicitaba a los encuestados que definieran a Gastón Binner con una palabra, las conclusiones del estudio fueron contundentes. Los encuestados asociaron su nombre a las siguientes palabras: amistad, bondad, generosidad, esfuerzo, sencillez, amistad, superación, voluntad, respeto y constancia. Sin dudas, estos pilares fundamentales son consecuencia directa de su quehacer dentro y fuera del mundo del deporte. Supo ser parte del universo mágico de camisetas, pelotas, sudor e hinchadas, involucrándose con cada jugador, en cada partido. Esto lo hizo un merecedor nato del cariño y el respeto que todos le demuestran. El gran anhelo de Gastón es poder ver a la primera división del 9 de Freyre, coronarse campeón de la Liga Morterense. Para él, los clásicos con Porteña son especiales. La noche previa a cada clásico, sueña con dobles, triples y con el silbato final anunciando la victoria de Freyre. En los momentos previos a estos partidos, su cuerpo manifiesta ansiedad, insomnio y plena confianza en su equipo. Voluntariamente, Gastón cumple un rol de tolerancia, responsabilidad y cooperación que lo llevan a convertirse en un ser querible e incondicional para todos. “Gastón siempre está listo para brindar sus dos manos a quien las necesite”; “piensa en cada uno de los jugadores y en cada detalle para que todo salga bien”, cuentan emocionados, los jugadores en el club.

Por el “9” pasaron muchos dirigentes, fue cambiando el cuerpo técnico, pero Gastón siempre permaneció, conservando intactas sus energías y aportando, con humildad, sus ganas de trabajar por el bien común. Su mera presencia despertó olas de solidaridad y bondad en los predios deportivos y en los pasillos institucionales. Demostró también con su forma de ser, que el frágil exitismo cortoplacista –reinante en el mundo actual– sucumbe, tarde o temprano, ante el don de gente.

Por tus aportes, por tu fuerte convicción de que la práctica deportiva es buena para los pibes y para los grandes; por tus “valores”, por tus ganas nunca derrotadas, por tu predisposición incansable y por tu constante buena voluntad, te decimos ¡GRACIAS GASTÓN! Tu actitud frente a la vida y tus gestos cotidianos transmiten la importancia de ser una buena persona.

Por lo expresado, todos los freyrenses confesamos que admiramos tu labor como dirigente, aplaudimos de pie a la gran persona y colocamos tu nombre en el Museo Virtual del Deporte municipal, porque si bien es cierto que el tiempo puede tapar con polvo los trofeos, los recuerdos como estos, persisten para siempre. ¡Muchas gracias!

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