Gastón Córdoba - "2 metros de talento"

Su historia

La palabra humildad proviene del latín “humilitas” que significa “pegado a la tierra”. Esto lo podemos entender como aquella persona que tiene los pies bien en la tierra y no tiene creencias de superioridad. Es justamente por la humildad, que el hombre reconoce y acepta con sencillez quién es realmente, pero sin dejar de lado su grandeza y su dignidad. Ser humilde es una virtud de los grandes, por eso es tan difícil hacerse de ella. Gastón Córdoba la posee y esta particularidad es su esencia.

A los 17 días del mes de septiembre del 1994, la localidad de Freyre vio nacer al que hoy, busca ser el hijo del básquet en la República Argentina. Con poco más de 4 kilos, el pueblo del noreste cordobés, recibió a Gastón Córdoba, hijo de Amanda y Julio, el menor de tres hermanos (los mayores son Cristian y Franco). Sus familiares y amigos lo definen como un niño sociable, buen hijo y muy compañero. A los tres años empezó a asistir al jardín de infantes, en la escuela local Florentino Ameghino, donde recorrió casi todo su proceso escolar primario.

De pequeño disfrutaba jugar con niños de edades menores que él, tenía una inocencia que lo diferenciaba del resto. Su bondad hacía que se lo viera distinto a la media. Y sí, lo era, y el tiempo lo demostró (pero ya desde niño era un grande). En sus primeros pasos por el deporte, jugó al fútbol. En esta disciplina no era mejor que la mayoría de sus compañeros, pero lo practicaba por los efectos positivos que tiene todo deporte: compañerismo, valores, educación, salud, integración.

Luego de un tiempo se acercó al básquet, de la mano de Gustavo Finello, un reclutador genial de jugadores, que lo invitó a ser partícipe de lo que sería la mayor aventura de su vida: hacer dobles, triples y volcadas, en aros de diversos clubes, con la pelota naranja. Este encuentro con el básquet hizo que Gastón dividiera su tiempo entre arcos, botines y goles, y musculosas, tableros y parquet.

El tiempo fue pasando y por una cuestión de superposición horaria, tuvo que decidir por uno de los dos deportes. Escogió el básquet. No le fue fácil, ya que el fútbol le brindó momentos inolvidables a los que siempre le gustaría retornar –su vínculo con la redonda era magnético, de esos encuentros que elevan, y trascienden cualquier placer terrenal–. Sus primeros pasos los dio en el club 9 de Julio de Freyre, lugar que lo vio nacer y crecer, donde poco a poco, fue acomodándose y aprendiendo sus disciplinas hasta poder encontrar su lugar en la cancha.

Hoy, ya es un deportista profesional, un Ala-pivot con una magia especial que lo hace único. Dueño de una gran estatura, es un jugador hábil para lanzar triples y también para convertir dobles, desde abajo del tablero. También se destacan sus condiciones en materia de defensa. Estas capacidades hicieron que se ganara un lugar en el mundo del básquet local, regional y nacional.

Merced a su esmero deportivo y su bajo perfil, Gastón fue visto por Diego Giménez, quien le ofreció ingresar en las Juveniles, dándole la alegría a la provincia de Córdoba con dos títulos consecutivos en el año 2011, representando a nuestra provincia en Santiago del Estero y en San Juan. Esto acontecía ante la mirada atenta del mundo del básquet que ya advertía los dotes del jugador freyrense para ser un gran deportista.

Su constancia, efectividad deportiva y conducta, lograron que lo invitaran a probar suerte en la Selección de Córdoba, donde juegan los elegidos, los más hábiles. A este terreno sólo llegan los jugadores de la Provincia de Córdoba, que se distinguen por sus condiciones deportivas. Gastón llegó, convirtiéndose en el primer representante de Freyre en pisar este mágico sitio del básquet.

Como es costumbre, en el seleccionado cordobés, al nuevo integrante se le da la bienvenida rasurándole todo el cabello. Esta metamorfosis profunda, hace que quienes ingresan a este universo deportivo, sean prácticamente irreconocibles para su familia y amigos, aunque, vale decirlo, en la cancha el ADN de Gastón era fácil de reconocer, lo que evidencia que su performance y su capacidad no tienen ninguna relación con su cabello, sino con su disciplina, responsabilidad y actitud.

En el año 2009, esta Selección le dio una inmensa alegría al básquet de la provincia mediterránea, obteniendo el título de campeones, destacando así, una vez más, a nuestra provincia en los Juegos Binacionales, en los que participaron muchas provincias de nuestra querida Argentina.

Gastón Córdoba seguía creciendo, tanto en altura –2 metros– como en talento. Su juego y desempeño eran motivo de conversaciones extensas entre los entendidos en la materia. Por esta razón fue invitado a participar en la preselección de la Selección Argentina, donde se reúnen los mejores jugadores de todos los rincones del país. Allí estuvo el freyrense Gastón Córdoba, exhibiendo su arte deportivo. Si bien no pudo ingresar, por la gran cantidad y calidad de excelentes deportistas que había, fue la experiencia más maravillosa que vivió y esto hizo que no bajara los brazos, y que se esforzara mucho más.

Un día, vio perder una final al 9 de Freyre y entonces decidió, en 2018, volver a ponerse la camiseta del club de sus amores, logrando el campeonato en un inter-asociativo, ganándole la final nada menos que al 9 de Morteros. Algunos meses después, Gastón y sus compañeros, consiguieron coronarse campeones con Central Entrerriano, ganándole a Villa Mitre de Bahía Blanca, lo que los transportó a la Segunda Categoría del Básquet Argentino, que se llama “Liga Argentina”.

Mientras hacía su camino a paso firme en los clubes en los que jugaba, cada año participaba también en la Selección Morterense. Hoy, con sus jóvenes18 años y con un historial propio de un adulto, comprende que el básquet es su profesión y su pasión, es decir, su razón de ser. Siente que el básquet abrazó su vida y él decidió no despegarse.

Actualmente, Gastón tiene 24 años y juega en Central Enterriano, en el Torneo Federal (torneo nacional de ascenso, que es el tercero en importancia en la República Argentina), club con el que logró, en este último tiempo, el título de campeón del Torneo Federal 2019. El Ala-Pivot, pisa fuerte en la amplia geografía nacional, confirma su capacidad deportiva en cada partido y revela su temperamento y su humildad. Siempre lleva con orgullo a Freyre, el pueblo que lo vio nacer y que admira contento sus pasos. En Gastón conviven un gigante talentoso para el deporte, y un joven que quien lo observa con detenimiento, conserva la mirada noble de un niño simple, con sueños grandes, que doble tras doble, va alcanzando metas.

Fernando “Peco” Sola, un freyrense que hace años se dedica al periodismo deportivo, puntualmente al básquet, y sigue al Club Atlético 9 de Julio Olímpico de nuestra localidad, en cada presentación, describió a Gastón como “un jugador sacrificado, luchador, en quien desde pequeño ya se veían sus condiciones; un distinto que marca humildemente diferencia con el resto, un jugador dotado de cualidades deportivas que tienen sólo los elegidos, tal es así que salió campeón con categorías mayores, siendo el más pequeño de edad, y nunca se lo vio con miedo. Es de esos niños que todos quieren tener en su equipo. Luego le tocó cambiar de rumbo, jugar para distintos clubes regionales como San Isidro, y probarse en clubes entrerrianos, y si hay algo para recalcar, es su grandeza, su sencillez, esa convicción de no olvidar jamás de donde uno viene, y es así que cada vez que está por nuestro pueblo se llega al club y pide entrenar con los chicos que hoy practican la disciplina. Estos gestos hablan por sí mismos y hablan de Gastón”.

Sus excompañeros y técnicos los definen como un tipo simple, a quien le gusta estar con sus compañeros, en su club. Todos coinciden con Peco, afirman que es un jugador explosivo, que posee un salto no visto en esta zona, característica que lo distingue notablemente. También afirman que fue uno de los jugadores más defensivos en este torneo con Central Entrerriano en los rebotes defensivos y ofensivos. Peco Sola recuerda el Torneo Federal en el que logró el ascenso con Central Entrerriano (en una final contra Lanusse de Buenos Aires, siendo visitante, ganando la serie de 3 a 2), luego ganó la final, siendo el mejor de dos partidos contra Villa Mitre y fue elegido la figura del partido en la cancha de Central Entrerriano, como mejor jugador de la final, por la cantidad de rebotes y conversiones en puntos. Ese día Freyre lo acompañó desde sus hogares, mirando el partido y festejando, porque Gastón es nuestro, y porque cada vez que un deportista local se destaca, el pueblo lo acompaña y personas como Gastón confirma que Freyre es una cuna de campeones.

No hay dudas que Gastón es un orgullo local, que atraviesa un presente superlativo y que es una promesa para el básquet argentino. Los datos hoy se mezclan con esperanza, con esta satisfacción de saber que es de Freyre, con el orgullo que provoca conocer su carrera y con cierta ansiedad por verlo nuevamente picando la naranja con esa versatilidad que lo hace distinto a todos.

Su esencia está dotada de respeto y de compañerismo. Su pasión por el básquet es admirable y su humildad es inconmensurable, aunque posea los sueños de un gigante. ¡Felicitaciones GASTÓN CÓRDOBA! Gracias por representar a Freyre con responsabilidad. Tu historia deportiva enriquece el Museo Virtual del Deporte de Freyre. Gracias a Fernando Sola y Amanda Unrein por cooperar con valiosos datos para construir este merecido reconocimiento.

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