Jorge "El Profe" Giacomino

Su historia

Por estos domingos se festeja el día del niño en muchos lugares y varios de los que ya “pintan canas”, también lo harán, al recordar en este homenaje a un SEÑOR (sí, con mayúsculas) que dedicó su vida a los pequeños; sobre todo, a los nacidos en los años 1960/70/80 y 90.

Su nombre: Jorge Alberto Giacomino; quien decidió cambiar su nombre por el de “El Profe” tras su regreso de la ciudad de Santa Fe, trayendo como único equipaje un silbato y un valioso diploma de Profesor Nacional de Educación Física, que poseía un encantador aroma a esfuerzo y ganas supremas e inocultables por escribir páginas en la historia del deporte de Freyre.

De niño fue un destacado deportista, amaba jugar y divertirse con amigos. En todos los deportes se destacaba. Pero amaba el fútbol, era una de las razones de su vida. Jorge miraba, escuchaba y soñaba fútbol. La redonda posibilitó su conexión con el mundo. Fue su herramienta de sociabilización. Fue su compañera incondicional.

Era distinto, pateaba con la zurda, como Diego Maradona y Lionel Messi. De jovencito, jugaba con todos sus compañeros del barrio para “El Progreso”, en una cancha que quedaba casi al frente de su casa (donde estaba el molino). Allí, los partidos eran eternos, duraban para siempre, como las amistades que allí se gestaron. Los mismos jugadores imitaban relatos de locutores y ensayaban cánticos que aprendían cuando escuchaban partidos de River, Boca, Racing o Independiente, por radio. Para Jorge y su pandilla, ese “estadio”, era su lugar en el mundo. Allí, cada gol se gritaba hasta que la disfonía de las gargantas y los oídos de los vecinos pedían basta. Por entonces, el honor y el valor de la amistad cotizaban en bolsa.

Al terminar la secundaria, su papá Dionisio y su mamá Elba, hicieron mucho esfuerzo para que Jorge viviera en la pensión del Instituto Nacional de Educación Física (INEF), situado en la ciudad de Santa Fe. Por esos tiempos las comunicaciones no eran como hoy, lo que provocaba que sus padres lo extrañaran mucho, más aún, por ser único hijo. Portador de un carisma único e irrepetible, dejó marcas de afecto y solidaridad en todo terreno por donde caminó.

Fue en febrero de 1972 cuando ya convertido en “El Profe”, comenzó su historia como docente. En ese año, San Lorenzo de Almagro conseguía dos títulos: el “nacional” y el “metropolitano. Aunque para sus amigos él es “riverplatense”; sus ex alumnos dicen que su corazón es “sabalero” hasta la médula, luego de su periplo como estudiante en Santa Fe. Su primer trabajo fue en el Instituto Santa Teresita del Niño Jesús (actual Fasta) donde les daba clases a los niños de sexto y séptimo grado. En ese lugar comenzó a trabajar con Graciela Lía García, alias “Cachi”, a quien conocía de sus viajes en colectivo de San Francisco a Santa Fe.

Durante el gobierno de Miguel Ángel Truccone, ingresó a la Municipalidad de Freyre como Director de Deportes. En el año 1974 se casó con “Cachi”, destacada Profesora de educación Física de nuestra localidad. Juntos, compartieron viajes a Chubut y Mar del Plata, en verano, en busca de desafíos profesionales y algún dinero extra que les aportaba trabajar en colonias de vacaciones y campamentos de Gas del Estado.

Fue docente por muchos años en el Instituto Mariano Moreno; y educó deportivamente a cientos de niños en el Centro Educativo Florentino Ameghino (en esta casa de estudios se jubiló como docente). Dio clases por toda la zona; incluso viajaba hasta Ceres (Santa Fe) para enseñar y alegrar a un grupo de niños que se contentaban cuando lo veían llegar.

Como el Club todavía no tenía Divisiones Inferiores, creó el Baby Fútbol en Freyre (afiliándose a la liga de San Francisco). Formó a un montón de jugadores: Marcelino Galoppo, Martín Joray, César Carignano, Luciano Longo, Juan Morbidoni, Cristian López, sólo por nombrar a algunos. Y muchos que se destacaron en la primera división de clubes importantes del país, fueron frutos de su labor. Fue campeón con varias categorías de lo que hoy son “Los Toritos”.

La clase 1971 es la que más se destaca, habiendo obtenido el campeonato de la liga de Baby Fútbol en forma invicta. Algunos de sus jugadores fueron: Martín Joray, Cristian Lopez, Mauricio Bossana, Alejandro Beltramino, Silvio Ghione, Germán Baldo, Carlos Giacomino, Daniel Musso, Marcelo Guzmán y Ariel Knüssel, entre otros.

El último torneo que ganó el Baby freyrese lo tuvo a él en el banco de suplentes dando instrucciones tácticas y aportando calma a sus jugadores. Fue con la categoría 1981, justo el día de su cumpleaños. Fue exactamente el 7 de noviembre de 1992, en la cancha de Estrella del Sud, frente a “2 de abril”. El plantel campeón estaba compuesto por: Diego Garitta, Pablo Secrestat, Gabriel Giraudo, Luciano Giacomino (hijo de Jorge y marcador de punta derecho); Iván Ambroggio, Marcos Musso, Cristian Chávez, Ariel Aguirre, Luciando Ñañez, Luis Vega, Damián Durando, César Carignano, Alejandro Medrano y Julián Durando. Fue una tarde épica. El rumor de las multitudes, el sonido incesante de los bombos, los papeles que cubrían el césped, y el estallido de las bombas de estruendo, fueron el escenario de aquella felicidad inolvidable. Fue un torneo largo; se jugaron 28 partidos, y tras el tiempo de alargue en la final y en cancha neutral, el silbato del árbitro indicó el final del partido que coronó a Freyre campeón. Los abrazos y las lágrimas de alegría invadieron todo el césped y el cielo. Este mágico momento quedó tallado, a perpetuidad, en el corazón de “El Profe”. El destino le tenía reservado este regalo para su cumpleaños. Fue una medalla a su trayectoria y un reconocimiento a su constancia. Lograr el campeonato, justo el día de su cumpleaños, con su hijo en el plantel y derrotando nada menos que a “2 de abril” en la final, fue hacer realidad varios sueños al mismo tiempo. Fue un merecido guiño del destino, una apropiada caricia a su alma.

Jorge Giacomino fue respetado y apreciado en todas las canchas de la Liga. Fue quien les posibilitó a muchos niños de Freyre, viajar y conocer culturas y paisajes diferentes. Fue un adelantado en temas de inclusión social. Su llegada a los colegios y clubes dibujaba sonrisas espontáneas en niños y adultos; y su partida, dejaba gente con ojos húmedos, esperando que el almanaque indicara el reencuentro. Todas estas emociones generaba (y aún genera) “El Profe” en la gente.

Además de Luciano; “El Profe”, es padre de Meli; ambos son testigos privilegiados del cariño y el respeto que despierta su papá cuando recorre las calles de Freyre. Trabajó en atletismo municipal y en la formación de equipos destacados de varones y mujeres en voleibol. Fue entrenador de Juan Domingo “Martillo” Roldán y Francisco “Pancho” Mora en Boxeo; fue Preparador Físico y DT de equipos de primera división de Freyre y zona.

Su vida la desarrolló junto a los niños y a los jóvenes con cuantiosas actividades recreativas y viajes en los que ofició de coordinador y de “papá” de todos. Fundó la “Semana del estudiante”, actividad de la que muchas generaciones todavía hablan y recuerdan con nostalgia. El armado de carrozas, las búsquedas del tesoro, la elección de reyes y reinas, entre otras cosas, fueron obras suyas. Muchas parejas de estudiantes se conocieron y se pusieron de novios en esos bailes primaverales inolvidables que él organizaba en la plaza Manuel Belgrano, en el Club de Abuelos, ó en el Club 9 de Julio Olímpico.

Jorge Alberto Giacomino, es profeta en su tierra. Este título, no se compra ni se vende en ninguna latitud; es una distinción social que se gana. El pueblo de Freyre se lo entregó a Jorge, de pie, hace muchos años, en reconocimiento a su labor con los pibes de la localidad. Por este hecho, recibió fuertes aplausos y cálidas ovaciones.

En su dedo meñique izquierdo, “el Profe” luce un anillo con la letra “I”, con el que curó a cada pequeñito que se golpeaba. Su anillo era mágico, todo llanto era calmado cuando él apoyaba ese símbolo en la zona lastimada. Cuando veía a sus pequeños guerreros tirados en el césped, lesionados, “El Profe“, entraba a la cancha (corriendo a toda velocidad) para auxiliarlos. Los pequeños lo miraban doloridos a los ojos, él los tranquilizaba, los arengaba un poco, y tras el contacto con su anillo, repentinamente se ponían de pie, olvidaban el dolor, y seguían corriendo. Sus palabras fueron un huracán de optimismo y una inyección de esperanza para cada deportista.

Profe: gracias por instruir en deporte, educar en valores y alegrar tantos corazones de este pueblo. Las personas que tuvieron el privilegio de tenerte como profesor, te agradecen, te respetan y te quieren MUCHO. Por todo lo que nos diste, siempre es hermoso volver a verte PROFE QUERIDO. Por eso este reconocimiento a la persona que escribió páginas maravillosas del deporte local.

Gracias por sembrar tanta dignidad y futuro en nuestro suelo! Gracias, por ser “NUESTRO PROFESOR…”

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