Leonardo Novaresio - "El rey del volante"

Su historia

Humilde, alegre, honesto, trabajador y familiero son algunas de las palabras con las que quienes lo conocen de cerca, definen al protagonista de este relato. Esto incluye a sus familiares, amigos y colegas deportivos. Pero algunos se animan a ir un poco más allá y lo relacionan con el automovilismo afirmando: “Leo un pibe simple, que tiene el corazón en forma de tuerca y la cabeza inteligente como un tablero de un auto moderno”. Nos estamos refiriendo a Leonardo Novaresio, un joven nacido en Freyre el 18 de abril de 1991. Ariano de pura cepa, hincha de Ford, amante del automovilismo.

En el seno de su familia, junto a sus padres Alcides y Marta, sus hermanos Lorena y Ezequiel, y sus encantadores ahijados Julieta y Juan Ignacio, alimenta el sueño de poder llegar a ser protagonista del turismo carretera. Su ídolo es el “Guri” Martínez y su deseo más fierrero es compartir mates y charlas con el destacado piloto internacional, Nico Rosberg. Sus días más alegres son los días de carrera. En esas jornadas combina el afecto de todos los que lo aprecian y confían en él.

No es novedad para nadie que con asiduidad sucede que los niños en suelen jugar a ser pilotos de autos, materializando este anhelo, con el uso a más no poder, de karting a pedales. Leo no esquivó esta situación, pero la diferencia radica en que él, al poco tiempo, quiso manejar un karting con motor, preparado para la competencia. Supo, desde muy chico, que el rugir de los motores era su canción preferida, y el aroma a combustible, el perfume que más encendía sus sentimientos.

Compitió desde pequeño en las carreras de karting para luego debutar en el Midget del Este, en 2012. El motor de su auto fue preparado por Eusebio Burgener (quien hasta el día de hoy continúa realizando esa importante tarea) junto a su hermano Ezequiel, quien prepara los amortiguadores, se encarga de la puesta a punto del coche y otras tareas relacionadas con el chasis. Todo se desarrolla en una atmósfera de mejora continua, que busca potenciar la performance del auto en cada detalle para bajar el tiempo en la próxima carrera. La actividad mecánica se da un marco de camaradería, amistad y mucha confianza.

En diciembre de 2016 y por primera vez en su trayectoria automovilística, Leo se consagró campeón de la categoría, marcando un récord de cinco carreras consecutivas ganadas. Sin dudas, ese año logró su mejor desempeño. Esa fecha del calendario quedó grabada en su cuerpo, puntualmente el momento cuando levantó el trofeo, marcando a fuego el número 1 en su máquina.

El brillante piloto argentino y referente de la Argentina en el mundo, Juan Manuel Fangio, expresó un día que “siempre hay que tratar de ser el mejor pero nunca creerse el mejor”. Esa enseñanza fue esencial en el aprendizaje de Leo quien, lejos de dormirse en los laureles, incrementó su esfuerzo y dedicación para mejorar en la pista y lograr así que su adrenalina fuera creciendo de manera equilibrada con su buena conducta. Supo pisar el freno, mantener la mirada firme como un caballero acorazado por su casco y aferrarse a sus sueños con las mismas ganas con las que sujeta el volante. Prueba de ello es que en la actualidad continúa siendo protagonista de la categoría, ocupando el tercer puesto del campeonato faltando cuatro fechas para su culminación.

Para Leonardo, su midget es un pincel y la pista un lienzo donde puede dibujar maniobras previstas, pero también otras totalmente improvisadas. Es un artista de las pistas, un ser humano que siente a la innovación circular por sus venas.

Leo reconoce que la dirección es más importante que la velocidad, porque de nada sirve ir rápido a ninguna parte. El automovilismo no consiste solamente en pisar el acelerador, requiere mucho trabajo de análisis, de estudio del terreno, de los rivales y selección de la mejor estrategia para cada circuito. La preparación física también es importante para no perder tiempo, por el cansancio y el estrés que produce la competencia.

Leo confía en lo que le dicta su corazón fierrero. Este órgano es su GPS, es el que siempre le recuerda que la mejor fórmula de la felicidad, es esforzarse al máximo y amar lo que hace. Pero también es su corazón el que le susurra al oído, como un asesor equilibrado, que debe combinar este placer deportivo con responsabilidad. Toda vez que Leo se acerca a una pista, se enciende su motor interno y la adrenalina invade y transitar por su cuerpo, señalando el objetivo y dando la órden para que sus reflejos y destrezas se activen al 100%. En estas ocasiones, el piloto freyrense siente una sensación análoga a la que le provoca el beso enamorado de su novia Paula, cuando finaliza la competencia, es decir, cuando la bandera a cuadros baja el telón, indicando el paso del campeón.

Teniendo como norte, que el talento, la voluntad y el esfuerzo merecen reconocimiento público, el Gobierno de Freyre, incorpora el nombre LEONARDO NOVARESIO al Museo Virtual del Deporte. Este hecho aumenta la cuantía de referentes sociales que pueden inspirar el futuro de los que vienen, y que logran, simultáneamente, que los corazones presentes latan felices, en este caso, al ritmo de los bramidos del auto de Leo. ¡Felicitaciones para este gran talento local que lleva orgulloso la bandera de Freyre, afrontando adversidades y cosechando los frutos de su siembra!

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