Mauricio Castagno - "El campeón de la constancia"

Su historia

Mauricio César Castagno, popularmente conocido como “Gordillo”, llegó a este mundo el 3 de marzo de 1980, en la ciudad de San Francisco. Sus padres son Ligio Francisco Castagno y Elena María Alessio. Es hijo único; fue criado en zona rural hasta que Mauricio cumplió 6 años de edad. Por este motivo, sus padres decidieron radicarse en la zona urbana de Freyre para que “Gordillo” pudiera seguir con sus estudios en el colegio Santa Teresita del Niño Jesús.

Desde sus primeros intentos de pasos, se mostró aficionado al deporte. Juntaba figuritas, llenaba álbumes, escuchaba la radio y miraba todo partido por televisión. En esos tiempos muchas veces, “Gordillo” como tantos otros vecinos, debía salir al patio –en pleno invierno–, para mover la antena y sintonizar mejor canal 13 de Santa Fe. De este modo podía ver los partidos que tanto amaba, sin tantas interferencias. Esto evidencia que la tecnología avanzó, que el mundo cambió y que esta metamorfosis fue profunda y veloz. Hoy se observan los partidos de todo el mundo en teléfonos celulares, algo que parecía imposible en la década de 1980.

Mauricio Castagno no sólo miraba deportes, también se animó a practicarlos. Jugó al fútbol, y lleva en su memoria cada uno de los partidos que disputó con la camiseta de Barrio Plaza, en la década de 1990, cuando se desarrollaba el fútbol barrial infantil. Jugaba de marcador de punta por izquierda. Era un “3” con proyección, que robaba el balón con estilo y posteriormente con la cabeza levantada, asistía –con pases magistrales– al compañero que se hallara mejor ubicado en el campo de juego. Allí, en medio de goles, tierra, botines y canilleras, “Gordillo” comprendió que ese mundo deportivo sería un vuelo sin retorno.

El tiempo fue pasando y su gusto por los deportes se fue ampliando. Conoció el pádel y el tenis. Miró como espectador algunos partidos y decidió dejar el rol de comentarista para ponerse el uniforme de protagonista. Participó en varios torneos de ambos deportes y en varias oportunidades se consagró campeón. Lo distingue su invencible constancia para realizar todo lo que se propone, y su inquebrantable temple. No hay motivo que impida su cita con el deporte. Puede estar cansado, puede estar lloviendo, puede nevar, o puede darse que el sol y el calor extremos inhiban el paseo de los reptiles más valientes, pero a él nada lo hará faltar a la práctica de alguna actividad física, ya sea correr, caminar o pelotear con amigos. Su apodo proviene del "Tapón Gordillo", un jugador de su amado River Plate.

Tanto le gusta el deporte que decidió formarse como árbitro de básquet, aproximadamente en el año 2011. Esta labor la desarrolló durante algunos años hasta que nació Francisco, su querido hijo. En ese momento, el multifacético “Gordillo” priorizó su familia y el tiempo que comparte con ellos, ya que ser árbitro conlleva estar ausente del hogar muchos fines de semana.

Con Luciana son padres de dos pequeños: Francisco de 5 años y Guillermina de 2. Sus hijos son dos soles, las fuentes de energía que potencian cada minuto de la vida familiar. Sus vecinos y amigos, afirman que “Gordillo” es un padre presente, cariñoso y que juega mucho con sus hijos. Los acompaña a todo evento, los consiente, aunque también sabe poner límites cuando son necesarios. A Francisco lo alienta para que practique el deporte que quiera. Lo escolta en las dos actividades que realiza: básquet y tenis.

A Mauricio “Gordillo” Castagno, en el Club lo definen como una persona muy amigable, correcta, responsable con sus labores y con su trabajo. Sociabiliza con todo el que se cruce en su camino. La mayoría de los torneos de pádel en los que participó, los jugó con otro freyrense: “Peko” Sola. Juntos se convirtieron en una dupla difícil de derrotar. “Gordillo” hace aproximadamente 15 años que practica esta disciplina de paletas y pelotitas, aunque ahora se encuentra un poco alejado. Sus primeros torneos fueron en el año 2000, a la edad de 20 años. En el año 2006 fue elegido jugador destacado de pádel, en el Programa televisivo “Sport 6”. Jugó muchísimos torneos en diferentes lugares, compartiendo esa experiencia con grupos de Freyre. Cuando el pádel estaba en pleno auge, los freyrenses viajaban en grandes grupos a jugar torneos. “Peko” Sola es la persona con quien más partidos jugó, ya que son grandes amigos desde la infancia. Ganó muchísimos torneos y llegó a ser el número 1 en el circuito de pádel de la ciudad de San Francisco. Pero sin dudas, lo que más ganó, son amigos. Sembró respeto y cosechó amistad en cantidades industriales. Fue en el mundo del deporte donde halló el sentimiento de libertad en su mayor expresión.

A la hora de jugar muestra un perfil conservador. Técnicamente todos lo apodan “frontón”, porque su peculiaridad es devolver y devolver todas las pelotas apelando a insólitas acrobacias que dejan boquiabiertos a sus rivales. Su estilo no es el de esos jugadores que arriesgan en cada punto. Su secreto es minimizar la cantidad de errores propios. Es un pragmático nato que posee como valor agregado toneladas de templanza. Esto marca suma diferencia, ya que la emoción del intérprete del juego es una variable clave en todo suceso deportivo.

En San Francisco, muchos lo apodaban el “Señor Globito” en clara alusión a este tipo de golpe que consiste en tirar la pelota bien alto –lo que genera lentitud en el juego– para ganar tiempo para acomodarse mejor en la cancha. Hace aproximadamente 6 años que no sale del territorio local para disputar un torneo, pero participó de algunos que se jugaron en Freyre, en los que se coronó campeón junto a “Peko” Sola, su compañero histórico. Juntos disputaron finales bravas, que un periodista deportivo las definió como “verdaderos sets de plomo por plomo”. Allí Mauricio demostró que no es puro cartón pintado. Siempre le puso el hombro, cuando las cosas salían bien y también cuando advertía que estaba en un terreno resbaladizo y pendiente abajo.

Sus inicios en el pádel fueron partidos con referentes locales de ese deporte, como el “Negro” Gutiérrez y Juan Carlos Grangetto, es decir, con personas que ya practicaban esta disciplina y que fueron integrando a otros nuevos. El paso posterior de los “nuevos” fue animarse a salir a jugar torneos solos. Jugó muchos en San Francisco y en la vieja Liga Morterense de Pádel, lo que implicó que pasara varios fines de semana fuera de su casa. Los rivales circunstanciales de Mauricio en el pasado, lo definen como un excelente deportista, una persona clave para lograr la armonía de un grupo, debido a su especial carácter. Afirman que jugar al pádel con él, le genera tranquilidad a cualquier compañero, porque es capaz de devolver las pelotas que parecen imposibles.

Por lo plasmado en las líneas previas nos resta decir GRACIAS MAURICIO “GORDILLO” CASTAGNO, por contagiar entusiasmo y por mostrar, con el ejemplo, que la constancia es la mejor herramienta para pulir el talento. En una era en la que la mayoría piensa el futuro como amenaza, “Gordillo” disfruta al máximo cada instante del presente, y de este modo vive y hace vivir felices a los que lo rodean. Gracias por entender el deporte como un espacio de encuentro, de integración y de crecimiento personal y colectivo. Tu nombre tiene su merecido lugar en el Museo Virtual del Deporte de Freyre. ¡Felicitaciones!

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