Malena Villarroel - "Pequeña gigante"

Su historia

Esta es la historia de una niña, dueña de unos rasgos risueños particulares, que hacen que muchos la conozcan por su generosa simpatía. Estas sencillas líneas pretenden exhibir un resumen de la vida deportiva de una freyrese que soñaba con patinar y lo logró, merced a su dedicación, disciplina y templanza.

Malena Lucia Villaroel nació en Freyre, el 2 de enero de 2008, fue la primera mujer nacida ese año en la localidad, lo que haría presuponer que siempre se destacaría. Sus padres, Valeria Massimino y German Villarroel junto a su hermano Alejo fueron los que notaron esa buena vibra que Male contagia, desde que era una bebé y gateaba contenta por la casa. Desde muy pequeña trabajó a la par de su madre, recorriendo prácticamente todas las calles de Freyre, llevando su picara inocencia a cientos de hogares donde la recibían con los brazos abiertos. Su ímpetu pudo más que toda la adversidad que desde pequeña tuvo que superar. Su fuerza de voluntad supera la potencia de un huracán, y justamente esto la convierte en una pequeña gigante. Cuando cumplió seis años, Male, comenzó a practicar patín. Lo que en un principio fue motivo de diversión, pronto se convertiría en uno de sus tantos amores. Desde ese momento, las personas por las que latía fuerte su corazón –sus primos hermanos, su abuelo del corazón Jorge, su seño Vero, su madrina Cristina y su padrino Ignacio, que vive en Australia y al que extraña mucho–, fueron motivos de su empuje cada vez que en la pista tocaba suelo. Male desde ese entonces encontró personas que guían su camino en el patín artístico. Sus profesoras Florencia Lovera y Luisina Micheloud junto a su referente y amigo Carlos Urquía (integrante del Seleccionado Nacional de patín artístico).

En una clínica deportiva dictada por Carlos Urquía, Male se destacó provocando emociones a propios y extraños, lo que significó su salto al siguiente escalón para practicar la disciplina en el club El Ceibo de la Cuidad de San Francisco y así perfeccionar sus habilidades. En ese camino pudo conocer a otra persona muy especial en su vida: su “hermana del corazón”, Rocio Ricci, quien junto a su familia la acompaña siempre. Cuentan los allegados de Male, que el amor por sus patines se manifiesta en un hecho puntual: desde que patinó por primera vez en un evento, nunca pasaron 24 horas sin que la pequeña y los patines se encontraran. Male no necesita que las agujas del reloj marquen un momento específico, por la simple razón que para ella siempre es un buen momento para practicar este bello deporte.

El patín municipal fue el espacio donde Male hizo sus primeras piruetas y logró los primeros aplausos, por tanto, siempre se muestra muy agradecida para con las profesoras que la alentaron a levantarse en cada caída. Ellas le inculcaron lo importante de levantarse en la vida, ante cualquier tropezón y adversidad. Fueron sus profesoras las que junto a sus padres, le enseñaron que la perseverancia y el deseo de superarse a uno mismo, es lo que marca la diferencia en la vida. Male, incorporó los sabios conceptos, y sabe que la vida es una película dinámica, con postales que se van sucediendo, algunas felices y otras no tanto. Sabe que deberá transitar estos paisajes, con patines y sin ellos, y que en la vida, lo que cuesta esfuerzo, cuando se obtiene, se disfruta más.

Sus piernas a veces exhiben moretones, por algunas caídas en entrenamiento. Para los deportistas estas marcas son condecoraciones que ponen de relieve el esfuerzo y la dedicación.

Los continuos viajes también podrían ser motivo de cansancio. No obstante, ni los kilómetros recorridos ni el tiempo invertido en viajes, llegan a opacar en lo más mínimo, la felicidad que el patín artístico produce en el corazón de Male, porque sabe que en el mundo deportivo hay momentos que no son cómodos ni placenteros, pero que generalmente son la antesala de mares de felicidad que bañarán su vida. Male confía plenamente en sus piernas. Son sus motores físicos y anímicos. Funcionan a base de convicción, sueños y resiliencia. Siempre están listos para afrontar nuevos desafíos.

Quienes la conocen, se sienten orgullosos de que esta niña tan pequeña y gigante a la vez, tenga el poder y la fuerza dentro de sí, para empujar sus límites todos los días y poder creer que a los sueños pueden alcanzarlos las personas como ella, de carne y hueso, de voluntad gigante.

¡Felicitaciones MALENA LUCIA VILLARROEL por tu firme caminar por el deporte. Gracias por representar con tanta felicidad y responsabilidad a Freyre. La vida es una pista muy extensa, pero ya has dado sobradas muestras de tu amor por el deporte y has dejado tus marcas en cada piso en los que han rodado tus patines. Deseamos que sigas cumpliendo sueños y marcando el camino para que tu ejemplo se multiplique. ¡Tu nombre se hospeda en el Museo Virtual del Deporte de Freyre!

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