Rubén Bortolón - "Deportista multifacético"

Su historia

Narrar la vida deportiva del protagonista de hoy, es un tarea compleja y placentera. Compleja, porque su historia es como un hotel temático de mil habitaciones donde cada puerta que se abre es un mundo de sorpresas. Placentera, porque observar que la constancia derrota al paso del tiempo, reconforta a todo espectador que abraza a la esperanza como modo de vida.

Rubén Pedro Bortolón, alias “El Tigre”, nació en Freyre el 19 de agosto de 1954, para alegrar para siempre los corazones de sus padres: Rosita Irene Erpen y Constantino Emilio Bortolón. Antes de dar sus primeros pasos, Rubén sintió una atracción magnética por los deportes. Desde su cuna observaba, con sus sentidos bien atentos, todo objeto deportivo que pasara cerca suyo. El tiempo confirmaría con sobradas evidencias su vínculo con el deporte y su personalidad multifacética y proactiva. El fútbol nunca le fue indiferente; abrazó los colores de San Lorenzo a muy corta edad y nunca se separaron. Compartieron glorias y penas, momentos épicos y otros que muchos desearían olvidar, pero los verdaderos hinchas son así; están en las buenas y en las malas. Su amor por San Lorenzo se lo trasladó a toda a su familia. Mira todos los partidos por televisión, pero también disfruta de estar en el teatro de operaciones: vio partidos en Mar del Plata, Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Rafaela, sólo por mencionar algunos lugares.

A lo largo de su vida, El Tigre, practicó fútbol, bochas, tenis, caza, pesca, bicicleta. En todos, su performance de juego fue ascendente. Hay algunos rasgos que atraviesan su vida y lo distinguen: constancia, dedicación (horas diarias de entrenamiento), y resiliencia. A esto se suman las dietas alimenticias, los constantes controles médicos y el hábito de no consumir alcohol ni tabaco. Exploremos y disfrutemos ahora su historia deportiva. Durante su adolescencia practicó fútbol, luciendo los colores del 9 de Freyre. Jugaba de delantero, era veloz (quienes lo vieron jugar aseveran que su estilo era similar al de José Sanfilippo, el delantero de San Lorenzo que rompió todas las redes del fútbol argentino). Otros afirman que hubiera encajado perfectamente en el equipo de Los Carasucias (como se conoce en el mundo de la redonda, a un grupo de futbolistas de San Lorenzo de Almagro del año 1964, cuyas características eran: corta edad, buen juego y audacia.

Ponía especial énfasis en el entrenamiento y la constancia. Llegó a coronarse campeón de la Liga Regional, con el plantel de la Reserva del 9 de Freyre, en 1979. Pero el espíritu inquieto de El Tigre, lo llevó a incursionar también en otros deportes. Practicó y jugó campeonatos de bochas. Lo hizo en los dos clubes de Freyre. Participó en varios torneos. Su consagración en bochas fue cuando con sus compañeros ganaron el campeonato disputado en el Centro Social y Deportivo de Brinkmann. El equipo lo integraron: Hermes Gottero, Alcides Carignano y él. El dato para nada desdeñable, es que el equipo de freyrenses habitualmente jugaban en la Segunda categoría, no obstante, ese día ganaron la copa más importante, la Challenger, derrotando a un equipo de la Primera Categoría.

Fue un torneo muy comentado en la Región y los freyrenses fueron muy ovacionados en el predio deportivo por haber conquistado un torneo de semejante envergadura, para lo cual debieron vencer a jugadores reconocidos por su desempeño deportivo. Hermes Gottero recuerda que venían perdiendo y a fuerza de tenacidad y de aliento de Rubén (El Tigre), lograron ganar. La hazaña se produjo en agosto de 1976, y en ese torneo participaron más de 140 tríos, lo que ilustra la magnitud del evento. En este deporte, El Tigre, también ganó un torneo por parejas en Freyre, junto a Oscar Tissera.

Desde joven hasta los 55 años se dedicó a la caza de perdices en la zona y montarazas en el monte Santiagueño, pero los cambios de paradigmas globales, lo hicieron reflexionar y ya no lo hace porque no quiere que sus nietos vean las aves muertas. De hecho, le aconseja a su nieto que no use gomeras ni ningún elemento que pueda dañar a los animales, y promueve en ellos la importancia de cuidar la ecología.

Del césped y las canchas de bochas, pasó al polvo de ladrillo. Allí, en las canchas de tenis dejó sus huellas. Practicó este deporte desde su adolescencia hasta los 55 años. Todos los días practicaba dos horas (esto ilustra su constancia). Jugaba dobles, todas las siestas. Como siempre fue tenaz en la práctica. Ganó varios torneos de dobles. En Devoto ganó 2 torneos seguidos (uno con Mario Bogni y otro por Juan Pablo Galoppo). También ganó un torneo en la ciudad de San Francisco con Juan Pablo Galoppo (dos generaciones que se complementaban a la perfección; juntos hicieron tambalear a rivales encumbrados de la zona). El Tigre, en single y dobles, fue capaz de arrebatarle sets y partidos a tenistas cualificados de la zona.

Juan Pablo Galoppo destaca la bolea y el drive de El Tigre, como sus activos tenísticos diferenciales. Rubén “El Tigre” Bortolón, desde hace diez años, participa de la pesca deportiva. Suele ir, con asiduidad, a pescar con su grupo de amigos a San Javier y Santa Rosa de Calchines. Y, en simultáneo a la actividad acuática, Rubén halló un elemento para canalizar sus energías nunca derrotadas y su amor por la práctica deportiva: la bicicleta. Primero comenzó pedaleando de manera recreativa por la ruta. Cuando por unos inconvenientes físicos tuvo que abandonar el tenis, tomó la decisión de dedicarse al ciclismo de manera competitiva. Desde hace aproximadamente una década, la bici y él, tienen un vínculo diario y se retroalimentan. Con nuevas metas en la cabeza, Rubén comenzó a pedalear en el Campeonato Santafesino de Rural Bicke, con una rutina rigurosa de entrenamiento, a cargo de un entrenador de Santa Fe, que implica muchas horas semanales y requieren suma concentración y convicción. A medida que pasó el tiempo, El Tigre fue obteniendo buenos resultados y ganó varias competencias, llegando a estar muy cerca de conquistar el campeonato.

En el período 2011-2012, el grupo de ciclismo de Freyre se empezó hacer cada vez más grande y El Tigre se incorporó. Empezaron a entrenarse todos juntos con la meta de participar, por vez primera, en la famosa y dura competencia de Río Pinto. En su obra "El Alquimista", Paulo Cohelo, expresó: “Cuando realmente se desea algo, el universo entero conspira para que lo consigas". Esto le ocurrió a Rubén Bortolón, quien fue detrás de su sueño y logró su objetivo: participar en la Competencia de Río Pinto, logrando un resultado muy positivo y un excelente tiempo –quedó entre los 30 primeros, en un universo de más de 150 participantes, siendo sorpresa para propios y extraños–. Después de ese año se fijó otro objetivo: participar de competencias en la montaña. Mostró su talento pedaleando en la Copa Carlos Paz y en el desafío del Camino Real, entre otros eventos. Y paralelamente continuó con el campeonato santafesino.

El desafío del Río Pinto es para este multifacético deportista freyrense, la motivación perfecta para llegar cada año de la mejor manera y superarse a sí mismo, bajando los tiempos. El Tigre logró correr siete veces el evento del Río Pinto. Este año llegó en el lugar 13 (en un universo de 73 participantes). Participó también en el Campeonato Córdoba de Rural Bike. Actualmente practica entre 2 y 3 horas diarias por ruta o por campo.

Paralelamente a su amplia actividad deportiva, Rubén ejerce la docencia deportiva en su familia. Les transmite diariamente a los miembros de su clan y amigos, los efectos positivos del deporte, en términos de salud y en términos de integración social. “El deporte es una fábrica de amigos”, suele repetir convencido.

Para El Tigre, la familia ocupa un lugar central. Mónica (su esposa), sus hijos (Carolina, Eleonora y Juan Pedro) y sus nietos, forman el equipo que lo contiene y le aporta felicidad a sus días. Es una constante ver a Rubén, acompañando a su nieto Renato a los Torneos de Tenis. Es su admirador número 1. Cuando Renato tenía 2 años, su abuelo le enseñó a agarrar la raqueta y a pegarle a la pelota. Pronto el tenis circuló por sus venas y el polvo de ladrillo, las pelotas y las raquetas se convirtieron en una película viviente, que el pequeño Renato disfruta en tiempo presente.

Rubén Bortolón es un ferviente seguidor de la carrera de su nieto. Lo acompaña a la mayoría de los torneos. Comparten momentos únicos, repletos de complicidades. Observa cada punto con la mira aguda de la experiencia, pero no lo intoxica con exigencias absurdas. Deja que madure como persona y que crezca deportivamente a su ritmo. El Tigre también asiste todos los días a los entrenamientos de Renato e interactúa con sus profesores. En alguna ocasión se permite contar sus sueños. Sonriendo, expresa que muchas noches sueña con su nieto jugando en los grandes Circuitos Internacionales de tenis. Pero acto seguido, afirma: “lo importante es que practique algún deporte, que se divierta, aprenda valores y sea buena persona. Los resultados son secundarios”. Está claro que El Tigre concibe al deporte como un espacio formativo, recreativo y una herramienta que forja cimientos sólidos de principios que contribuyen a generar comunidades más integradas. El extraordinario atleta jamaicano, Usain Bolt, cuando le consultaron cuál era su secreto, afirmó: “Por más fuertes que sean mis piernas, es mi mente la que me convierte en campeón”. Esta frase pareciera haber sido adoptada por Rubén Bortolón para emprender toda actividad deportiva y para vencer por nocaut al paso del tiempo.

Por lo detallado, queda claro que este freyrense es un deportista multifacético y, por tanto, es oportuno expresar ¡felicitaciones RUBÉN “EL TIGRE” BORTOLÓN por hacer de la práctica deportiva un estilo de vida y una práctica positiva y cotidiana que promueve el bienestar personal y comunitario! Gracias a tu familia por permitirnos exhibir tu vasto camino recorrido para promover la importancia del deporte en términos de interacción e integración social. Tu historia se hospeda en el Museo Virtual del Deporte de Freyre. ¡Muchas gracias!

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